Intención
Una cena sofisticada en la que nadie quedara al margen.
Celebraciones pequeñas · Búzios
Una pareja que vive en Australia contrató a Vitor sin haber probado nunca su comida. Pidió sofisticación sin excesos, que acogiera a los dos lados de la familia. A menos de 24 horas, apareció una invitada vegana.
Una pareja brasileña que vive en Australia contrató a Vitor a distancia, sin degustación, para casarse en Búzios con nueve personas a la mesa. El pedido: sofisticación sin rebuscamiento, y ningún lado de la familia incómodo.
Vitor investigó lo que a los novios les gustaba, lo que evitaban y lo que funcionaría para las familias, y rehízo el menú varias veces. Llegó a una cena con calamar de Arraial, quesos de la Serra da Canastra y cumaru —y al Raviolone d’Oro, terminado frente a los invitados.
A menos de 24 horas de la boda, con las compras y la preproducción listas, llegó el aviso: una amiga cercana de la pareja era vegana. Vitor rehízo su cena sin cambiar la propuesta —mismo concepto, mismo cuidado— y sin trasladarles el apuro a los novios.
Una cena sofisticada en la que nadie quedara al margen.
Un menú rehecho hasta encajar con la familia —y rehecho otra vez, en menos de 24 horas, para la invitada vegana.
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