Intención
Darle a la sorpresa de Bruno un capítulo más.
Un recuerdo convertido en gesto
Bruno convirtió el techo de la camioneta en el motorhome con el que Dominique soñaba. Vitor llegó tirando de un carrito de helados —y sirvió, en lo alto del mirador, un ceviche sobre el cielo.
Era la pandemia, y la pareja llevaba cien días sin salir de casa. Dominique soñaba con un motorhome, pero no era el momento de comprar uno. Bruno hizo entonces su versión del sueño: armó un picnic en el techo de la camioneta, en un mirador de Búzios, y llamó a Vitor para ocuparse de lo que se serviría allá arriba.
El pedido era de bocaditos de picnic. Pero Vitor fue a escuchar la historia detrás del picnic —y encontró la pista en un regalo que Bruno ya le había hecho a Dominique: un carrito de helados personalizado. Si ese carrito era parte de la historia de los dos, era en él donde tenía que llegar la comida.
Al final de la tarde, con el sol bajando, Vitor subió al mirador tirando del carrito, con la música de Up: una aventura de altura, anunciándose con el grito del heladero: “¡Ó o sorvete!”. De adentro salieron un ramo de girasoles y un ceviche servido en coco fresco.

El plato había sido pensado para ese lugar. Vitor llevó una base espejada, elegida para traer el cielo del atardecer al plato, y apoyó el coco sobre ella. Así se lo presentó a la pareja: el primer ceviche servido sobre el cielo. Hubo también torta de chocolate, la preferida de Dominique.


El escenario fue de Bruno; la segunda sorpresa, de Vitor. Bruno guardó la escena así: “la sonrisa de niño al ver a Jover aparecer de la nada trayendo sus talentos dentro de un carrito de helados”.

Darle a la sorpresa de Bruno un capítulo más.
Una segunda llegada al atardecer, girasoles y un ceviche en coco sobre una base espejada —para poner el cielo en el plato.
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